La dieta 6:1  la dieta eficaz para adelgazar

INSPIRADA POR EL FUTBOLISTA STANLEY MATTHEWS que sigue Chris Martin de Coldplay

Desde hace años, Gwyneth Paltrow ha sido uno de los nombres que aparecían con mayor frecuencia en las revistas de nutrición y adelgazamiento, pero raramente por buenas razones. Como ya explicamos en su día, sus recetas rayaban el ridículo, al asegurar sin base ninguna que era intolerante al gluten, prohibir el consumo de cereales y arroz a sus hijos y, en general, acabar con todo lo relacionado con los carbohidratos.

Ahora es su exmarido Chris Martin, cantante, cabeza pensante y ultrasensible vocalista de Coldplay, quien ha adoptado una de esas dietas milagrosas que, asegura, no sólo le permiten perder peso, sino también estar más concentrado, ser más creativo y cantar mejor. ¿En qué consiste esta receta milagrosa que, entendemos, le han servido para escribir las canciones de su último álbum, ‘A Head Full of Dreams’?

 

Básicamente, en dulcificar la dieta del 5:2. Si aquella, popularizada por el periodista Michel Mosley, consistía en comer todo lo que se quisiera durante cinco días y realizar un semiayuno durante dos jornadas, en las que no se podía ingerir más de 600 calorías al día (o 500 en el caso de las mujeres), en el caso de Martin, la relación se rebaja a 6:1, es decir, seis días de dieta normal y uno de depuración. Ya lo dijo cuando publicó su nuevo álbum: él no necesitaba comer, le bastaba con saber que tenía un nuevo disco en las tiendas.

Una fórmula ¿mágica?

Lo explicaba el artista en una entrevista radiofónica, como ha recogido ‘Yahoo News’: “Ayuno un día a la semana y mi creatividad se beneficia de ello”, explica Martin. “Empecé un día que estaba enfermo. Un tío me dijo que intentase no comer durante un día, porque eso haría que mi cuerpo tuviese mejor salud. Lo hice y me di cuenta de que podía cantar mejor y también me sentía más agradecido por la comida de una manera que no me ocurría antes”.

Esa es una de las ventajas de la peculiar dieta adoptada por Martin, o al menos eso asegura: que sentimos un mayor placer al comer esos alimentos que sacian nuestra ardiente hambre. “Creo que esa sensación de gratitud conlleva de manera natural un sentimiento de alegría, y cuando estás hambriento te concentras mejor, así que esas dos cosas ayudan a la creatividad”. Eso sí, con una pequeña ayuda en forma de azúcar el día siguiente al ayuno: Nutella y tortitas ‘a go-go!’

No es que Martin haya inventado el fuego, precisamente. Durante siglos, el ayuno ha formado parte de los regímenes de monjes de muy diferentes religiones, en parte porque la ausencia de comida en el estómago favorece los estados de arrebato que conducen a la revelación religiosa, pero también porque, en teoría, permiten una mayor concentración. Pero ni siquiera hace falta remontarse a los ascetas para rastrear los orígenes de esta dieta. Basta con recordar la vida y milagros de uno de los futbolistas más injustamente olvidados del siglo XX.

El inmortal ejemplo de sir Stanley Matthews

Es poco probable que ningún lector haya vivido lo suficiente como para recordar al ganador del primer Balón de Oro de la historia, Stanley Matthews, mientras portaba la camiseta del Blackpool. Nacido en 1915, atesora unos cuantos récords que le aseguran haber pasado a la historia del fútbol universal: ha sido el único futbolista en jugar de manera profesional ostentando el título de sir, nunca fue expulsado ni amonestado en los 710 partidos que disputó… Y, sobre todo, terminó su carrera profesional en el año 1965, cuando contaba con50 años.

Se trata de uno de los grandes innovadores en nutrición del fútbol, al utilizarse como conejillo de indias de los consejos de los demás. Durante su lesión de tobillo en la temporada 1951-52, decidió dejar la carne roja y hacerse vegetariano. Más tarde, implantaría una especie de versión ‘sui generis’ de la dieta 6:1. Matthews pasaba todo el lunes después de la jornada del fin de semana sin probar bocado. Como el propio futbolista explicaba, era su estrategia “para jugar todo el tiempo que pudiera”, puesto que estaba enamorado del deporte. “Me dieron algunos consejos muy buenos y empecé a tomar más ensaladas y frutas, y no comía nada los lunes”, explicaba. “Sólo un día, un lunes, pero me sentía mejor”.

Como era previsible, los nutricionistas desaconsejan estos cambios radicales de ritmo en nuestros hábitos alimenticios. Es el caso, por ejemplo, de Chloe Miles, de la Asociación Dietética Británica, que ha calificado esta dieta de “peligrosa” puesto que “probablemente conduzca a una falta de concentración, cansancio y sensación de fatiga, lo que no va a hacerte más productivo”. O podemos simplemente hacerle caso a David Bowie, que rechazó una colaboración con Coldplay porque “la canción no era muy buena”. Tan creativo no será, no.

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