Cómo no venirte abajo: la mejor manera de evitar que el otoño te deprima

Las mujeres de entre 20 y 50 años son las que tienen más probabilidades de padecer astenia otoñal. Así podemos evitar venirnos abajo y no dejar de sonreír
Se terminó el buen tiempo, los días largos y luminosos, las vacaciones para muchos y la amplia propuesta de actividades para hacer en solitario o acompañados. Llega el otoño y con él los días se acortan, las temperaturas bajan, llegan las lluvias y el reinicio de la rutina laboral.

Todos estos cambios medioambientales, sociales y laborales tienen efecto en nosotros. La serotonina, también llamada hormona de la felicidad, que había invadido nuestros cerebros debido al aumento de las horas de luz y a las actividades de disfrute típicas del verano, comienza a descender. Al mismo tiempo, debido a esta disminución de luminosidad aumentan los niveles de melatonina en nuestro cuerpo, hormona natural que genera somnolencia y disminución de la energía. La unión de estos factores propicia la aparición de la conocida astenia otoñal.

Se trata de un estado transitorio, que puede durar días o semanas, por el que pasa nuestro cuerpo con el fin de adaptarse a las nuevas condiciones climáticas y que altera nuestro biorritmo y los ciclos de vigilia-sueño. Entre sus síntomas podemos encontrar tristeza, apatía, cansancio, irritabilidad, decaimiento, somnolencia, falta de libido o dificultad de concentración. En general se ha visto que las mujeres cuya edad se sitúa entre los 20 y los 50 años tienen más probabilidad de padecer astenia otoñal. A pesar de ser un estado transitorio que cesará una vez que nuestro cuerpo se adapte a la nueva estación, sus efectos pueden causar un malestar nada despreciable, por lo cual es importante disponer de herramientas para hacerle frente.

usca los rayos de sol

Aprovecha en la medida que tu rutina te lo permita las horas de sol. Además de mejorar el estado anímico al aumentar los niveles de serotonina y de ayudarte con la somnolencia al disminuir los niveles de melatonina, también tiene efectos beneficiosos para el sistema inmunológico que se debilita en esta época del año. Los rayos solares ayudan a tu cuerpo a generar nuevos glóbulos blancos que te ayudarán a combatir el catarro y la gripe típicos de estas fechas, lo cual también contribuye a mantener un estado de ánimo positivo.

Cuida tu alimentación tanto en calidad como en regularidad. Intenta comer a las mismas horas para ayudar a tu cuerpo a seguir una rutina. Ingiere alimentos ricos en triptófano, aminoácido que ayuda a sintetizar la serotonina y por tanto, ayudan a mejorar el humor. Entre ellos destacan los frutos secos, las carnes magras de pavo y pollo, legumbres, cereales integrales y productos lácteos. Por supuesto las vitaminas que te aportan las frutas y las verduras también son esenciales, así que préstales especial atención a la hora de ir a la compra o de pedir en un restaurante. También es importante que vayas estableciendo una rutina de sueño, marcándote un horario más o menos flexible. De esta forma ayudarás a tu cuerpo a descansar correctamente y a adaptarse en este periodo de transición estacional.

OTOÑO

Haz ejercicio

A pesar del mal tiempo no te dejes llevar por la desidia y dedica parte de tu día a hacer algo de ejercicio, es el antidepresivo natural por excelencia. Puedes apuntarte a un gimnasio, coger tus zapatillas y lanzarte a la carrera o simplemente salir un poco antes de casa para ir andando al trabajo. Caminando una hora al día te estarás ayudando a sentirte bien, ya que cuanto más te muevas mejor, más serotonina se liberará en tu cuerpo y mejor humor tendrás. Practica actividades que te gusten como leer, cocinar o bailar, por ejemplo.

 

Realizar cualquier actividad que te active y te estimule tanto cognitiva como emocionalmente. Si tras un día de trabajo en el que no ha pasado nada destacable o en el que has vivido alguna experiencia tensa, realizas alguna actividad motivante conseguirás darle un punto positivo a tu rutina. De esta forma evitarás caer en pensamientos negativos acerca de tu vida o de ti mismo o ti misma que puedan llevarte a experimentar episodios ansiosos o depresivos.

Por último cuida tu círculo de amistades. Uno de los puntos fuertes del verano además del sol y de las vacaciones es que pasamos más tiempo realizando actividades acompañados, por ejemplo yendo a conciertos, haciendo barbacoas con amigos o simplemente saliendo a una terraza a tomar algo. No pierdas la costumbre en otoño y evita el aislamiento por encima de todo. Es cierto que puede llegar a ser tentador quedarte en casa viendo una peli con la manta y las palomitas porque fuera ya ha anochecido y hace frio. Es lógico y natural que en algún momento puntual puedas necesitar un momento como este, sin embargo, si se convierte en costumbre ten por seguro que irá en tu contra. Somos seres sociales y gregarios, nos sentimos mejor cuando estamos acompañados de otra persona y nos deprimimos con el aislamiento, así que no lo olvides y ante la duda escoge siempre soltar el mando de la tele y levantar el teléfono para contactar con un amigo.

Esther Gómez García-Romeral es psicóloga y Directora Técnica del Centro de Psicología y Logopedia Arganzuela (Madrid).

Fuente:  http://goo.gl/ocncN6

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