Cosas que debes hacer en tus cenas entre semana para adelgazar (o no engordar)

Si has pasado el día ocupado, es fácil que al llegar a casa te pueda la desidia y cojas lo primero que encuentres.

Christina Chaey ha explicado en ‘Yahoo Beauty‘ cómo es un plan típico de tarde-noche: salir del trabajo pensando en hacer algo elaborado, ir al supermercado, llegar a casa, picar algo mientras guardas la compra, ponerte a cocinar y arrepentirte a la media hora: ¡debería haber pedidochino, engorde o no!

Integrando estos pequeños trucos en tu día a día, tus cenas entre semana ganarán en calidad y comodidad y te mantendrás en tu línea.

1. Pasta y arroz por adelantado

Prepara siempre varias raciones de pasta, arroz, quinoa… y tendrás un regalo listo cada vez que abras el refrigerador. Son perfectos para consumirlos con proteínas de rápida preparación (un pescado a la plancha, por ejemplo), añadirlos a una ensalada o saltearlos con cualquier ingrediente que te guste.

El limón, el vinagre o el ajo ayudan a que las salsas duren y dan sabor a esos alimentos que no te emocionan pero se digieren bien

Cuidado con las cantidades. No queremos que te quedes con hambre y asaltes la nevera a la una de la mañana, pero queda terminantemente prohibido comer como si fueran las dos de la tarde.

2. Hierbas aromáticas

Compra hierbas aromáticas para dar sabor sin necesidad de cocinar demasiado. Cilantro, menta, perejil, albahaca, comino… Si los compras en fin de semana aguantan varios días y puedes lavarlos y picarlos en un momento mientras ves la tele.

Van bien con judías blancas o pintas, ensaladas, pasta o arroz, garbanzos

3. Salsas

Si dejas preparadas tus salsas favoritas, será más sencillo comer algo sano y rápido a la vez. El limón, el vinagre o el ajo ayudan a que la salsa dure en la nevera y anime todas esas cosas que no te apetece comer de entrada pero que te sientan bien y te dejan dormir.

4. Cremas y purés

No duran tanto como las salsas pero harán apetecibles hasta los ingredientes más aburridos. No abuses de nata, leche, quesitos o mangarina. Aprovecha para mezclar las cosas que menos te gusten. El camuflaje es un gran aliado para adelgazar.

No congeles los purés con patata, esta pierde sabor y la textura del resultado también empeora. Un buen truco es cocer o hacer al vapor varias verduras y congelarlas por separado. Por la noche, queda solo mezclar las que más te apetezcan.

5. Limpieza

Si limpiar te gusta menos que cocinar, intenta invertir los términos. Entrar a una cocina ordenada y brillante te dará fuerzas y tardarás menos en organizarte, sobre todo por la noche.

Intenta limpiar de día y a primera hora, a menos cansancio más rapidez. Entendemos que no apetece perder tiempo del fin de semana en ello, pero es aún peor hacerlo un martes por la noche.

6. Compra pescado entero

Un gran pez al horno es una cena elegante, que sale ya bien presentada y no tiene nada que envidiar a la que puedes pedir en cualquier restaurante. Si has seguido los consejos anteriores y tienes alguna salsa, hierbas aromáticas o limón a mano, comerte un plato rico y recién hecho será facilísimo.

Añade aceite de oliva (poco), vino blanco… ¡y andando!

7. Platos ya cocinados

Tener algo calórico en un táper, que no haya más que sacar y comer, es un seguro de vida contra los errores que cometemos en nuestra dieta por la noche.

No engorda, pero... (iStock)

No engorda, pero… (iStock)

Un guiso de carne o de atún, ensaladilla (mejor sin mayonesa)… siempre en pequeñas raciones y con la menor cantidad de aceite o mantequilla posible.

8. Pan en rodajas

El pan de molde suele tener mucho azúcar. Si estás a dieta pero no tienes tiempo, corta en rodajas unas barras de pan y déjalas así preparadas en elcongelador. Luego no tienes más que sacarlas y calentarlas un poco en el horno o la tostadora.

9. Legumbres

En España no estamos acostumbrados a tomar legumbres por la noche, pero si están cocinadas con poca grasa son una buena opción. Evita el embutido que suele acompañarlas en la fabada o las lentejas y tendrás un plato completo.

10. Especias

Los botes listos para usar son un complemento indispensable de las cenas rápidas. Canela, hinojo, cúrcuma… No te quedes en las de siempre y alejarás el aburrimiento y la tentación de la pizza a domicilio.

El pollo se conserva como recién hecho. Puedes comerlo enrollado en tortillas mexicanas o hacerte una ensalada con arroz, aguacate y lima

Las mezclas de especias preparadas son aún más rápidas y añaden texturay sabor.

11. Pollo asado

Un clásico que el paladar aprecia prácticamente igual recién hecho que 48 horas después.

Para que no engorde demasiado, elige las partes más magras y evita la piel. Puedes comerlo enrollado en tortillas mexicanas, o hacerte una ensalada con arroz, aguacate y lima, por ejemplo.

12. Conservas de calidad

Merece la pena que inviertas un poco en las conservas. Las más baratas suelen llevar más cantidad de aceite en relación a su peso y de peor calidad.

Pulpo, sardinas, mejillones, ahumados, anchoas e incluso pepinillos en vinagre. Una cantidad pequeña con ensalada y ya lo tienes.

13. Los dos básicos

Los ingredientes más socorridos para cenas ligeras son los huevos (duros, en tortilla, revueltos, pasados por agua…), el queso fresco, los tomates, las setas, las zanahorias, las verduras de hoja…

Christina Chaey se queda sobre todo con dos: huevos y queso, por la cantidad de combinaciones nutritivas que permiten.

14. Congela como si no hubiera mañana

Champiñones picados, salsa de tomate, carne picada cocinada… Haz raciones pequeñas y usa solo una en las cenas y dos en las comidas.

15. Asados de verduras

Si estás harto de comer ensaladas, cocina las hortalizas al vapor o al horno. Mientras tanto puedes hacer otras cosas o sentarte en el sofá a no hacer nada, y llevarán menos grasa que en la sartén.

Duran para el día siguiente y también puedes ponerlas en una sopa.

Si ganas en rapidez gracias a estos consejos, podrás hacer la digestión antes de acostarte, algo que también ayuda a perder peso.

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