El «candado» genético que bloquea una de las rutas del virus del sida

Son muchas las rutas que toma el virus del sida a la hora de penetrar en las células. Y, en gran medida, son desconocidas. Ahora, científicos españoles han dado con la que podría ser la «llave genética» que permite cerrar una de sus vías de penetración. Se trata de un «candado» se encuentra en una mutación genética que, de forma natural, muestran algunas personas. Muy pocas, en realidad: sólo un 1,3% de los europeos cuentan con la mutación en al menos una de sus dos copias de 23 cromosomas; el 0,05% la tiene en las dos. En todo caso, el hallazgo puede dar lugar al desarrollo de nuevas y esperanzadoras dianas terapéuticas que sean complementarias al tratamiento con fármacos antirretrovirales.

El trabajo, publicado en «Nature Communications», ha estado liderado por el Instituto de Investigación del Sida IrsiCaixa, acompañado por el Instituto Craig Venter de California (EE UU) y la Universidad de Lausanne (Suiza). Como explica a LA RAZÓN Nuria Izquierdo-Useros, investigadora de IrsiCaixa, esta extraña mutación provoca que no se produzca una proteína, conocida como Siglec-1. «Esta proteína permite la entrada del virus en las células mieloides, del sistema inmune, y que acaban infectando a una serie de células ‘‘diana’’», afirma Izquierdo-Useros. Así, una vez que el virus se «oculta» en las mieloides, atacan los linfocitos T-CD4, lo que desata al virus, que se propaga por el organismo.

Para llegar a esta conclusión, los científicos estudiaron los perfiles de 4.000 personas procedentes de Suiza y EE UU infectadas por el VIH que, previamente, han sido seguidas por los científicos durante muchísimos años. «En sólo dos encontramos la mutación, en sus dos alelos, que bloquea la proteína», asegura. Y otras 97 presentaban esta alteración en una de sus dos copias de cromosomas. Por ello, queda demostrado que, «al haber personas que, de manera natural, no la producen, puede ser una buena oportunidad para desarrollar fármacos que la bloqueen». Con la ventaja, además, de que se minimizan los efectos secundarios en los pacientes.

El problema es que el virus ataca por muchos flancos. «La complejidad en este campo es muy grande. Se trata de un virus que utiliza muchas rutas para extenderse por el organismo y perpetuarse». Sin embargo, «ésta es una vía que impide que el VIH se propague. Pero no evita la infección, porque el virus ataca al sistema inmune. Sí sospechamos que, al cortar esta ruta, la dispersión del VIH puede ser más lenta, pero todavía no contamos con evidencias», sostiene la investigadora.

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https://youtu.be/aHZlebQiJ_k