El exposoma, o Cómo retrasar el envejecimiento prematuro

 

Los signos de la edad no aparecen sólo porque cumplas años. Aparecen porque poco a poco la piel sufre daños invisibles: disminuye el nivel de hidratación, se debilita la función barrera y se acumulan los daños oxidativos. La piel actúa como barrera, además de ante las agresiones provocadas por el estrés, frente las medioambientales como los rayos UV. Y el 80% de los signos de la edad se deben a la exposición a rayos UV, de modo que los filtros UV son indispensables para limitar su impacto en el envejecimiento prematuro de la piel.

“La piel es el órgano que protege nuestro organismo: la piel refleja nuestro ambiente, nuestro estilo de vida y nuestras emociones. La radiación UVA, especialmente la UVA larga, la polución, la dieta, el estrés, etc., impactan en nuestra piel, acelerando el proceso de envejecimiento”, nos cuenta Mercedes Abarquero, responsable científica de la marca Vichy. Para evitarlo, es imprescindible cuidar la alimentación y la calidad del sueño, practicar ejercicio con frecuencia y elegir los cosméticos adecuados.

https://youtu.be/LYePyW_C5HM

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¿Qué es el exposoma?

La idea del exposoma se le ocurrió en 2005 a Christopher P. Wild, epidemiólogo molecular y director de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer de Estados Unidos, y hace referencia a la dieta, el estilo de vida, el uso (y abuso) de fármacos, la contaminación, el contacto con productos químicos, las infecciones que sufrimos, el estrés y todos los factores ambientales internos y externos a los que se expone una persona desde que nace.

Conocer el exposoma no solo resulta difícil porque es absolutamente diferente para cada individuo. Además, hay que tener en cuenta que cada molécula que entra en contacto con nosotros interactúa con muchas otras y, durante ese proceso, experimenta cambios. Por si fuera poco, el ambiente que nos rodea se modifica constantemente a lo largo de nuestra existencia. Sin olvidar que, en idénticas circunstancias, cada sujeto responde de manera distinta. Stephen M. Rappaport, de la Universidad de California en Berkeley (EE UU), usa una metáfora cinematográfica y asegura que para que la tarea no resulte inabarcable lo más sensato sería hacer un “tráiler de nuestra vida”, es decir, escoger solo “unos cuantos fotogramas”, los más importantes.

Por su parte, Bill Davenhall, de la empresa de Sistemas de Información Geográfica ESRI, en Estados Unidos, está convencido de que todos los sitios donde hemos vivido y viviremos, así como los lugares donde trabajamos o pasamos el tiempo de ocio, determinan de qué podemos enfermar. De hecho existe abundante información sobre las variaciones geográficas en la incidencia de muchas patologías. “Nuestra salud depende en gran medida de en qué lugares hemos vivido, aunque eso no aparece nunca en nuestro historial médico”, se lamenta Davenhall, si bien asegura que hay varios proyectos de investigación en marcha que podrían ponerle remedio en un futuro no muy lejano.