¿Eres elegante? Descúbrelo

La elegancia es armonía y la armonía debe existir entre el lenguaje verbal y el lenguaje no verbal; entre nuestro comportamiento y nuestra forma de vestir.

Para ser elegante es imprescindible tener estilo y saber comportarse en público.

La elegancia es, sencillamente, una cuestión de actitud, no es una cuestión de dinero, como algunos piensan.

Se puede ser un referente de moda sin la necesidad de comprar ropa de marcas de lujo. La clave de la elegancia está en el “menos es más”.

Si apuestas por unos pantalones vaqueros, una camiseta blanca y los complementos adecuados, puedes ser elegante de manera sencilla y cómoda. La cuestión es saber lucir lo que vistes. La elegancia no la dan las prendas caras, sino la forma de llevarlas.

Ser elegante es muy fácil si hay un buen fondo de armario.

Invierte en complementos básicos. Los bolsos y zapatos vale la pena adquirirlos de firmas más caras debido a que son una gran inversión, mientras que prendas como camisetas, pantalones… pueden adquirirse en tiendas low cost.

El secreto es la mezcla.

Hoy en día nos encontramos con un nuevo tipo de consumidor: el consumidor híbrido. La aparición de estos “consumidores híbridos” es una tendencia emergente, ahorran dinero disminuyendo la calidad en productos básicos para utilizarlo en productos Premium, de alta gama, que aportan más desde una perspectiva emocional y social. La máxima: COMPRA MENOS Y ELIGE BIEN.

Algunas estrella de cine o de las pasarelas internacionales y hasta algunas casas reales se han hecho eco de esta tendencia de moda, el Hight-low. Combinan en sus outfit firmas de lujo con prendas low cost. La alta moda y el low cost se unen para definir un estilo propio. Mezclar es divertido.

Si te apetece darte un capricho, hazlo, pero siempre con cabeza, ¡eso por supuesto!. Si no puedes acceder a uno artículo de lujo nuevo, siempre tienes la opción second hand, existen tiendas donde podrás comprar lujo de segunda mano y ofrecen certificado de autenticidad. No recurras a las falsificaciones, prohibido.

En definitiva, el vestir bien no tiene reglas fijas. Así que…libérate.

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