Las dietas milagro, o la promesa de una rápida pérdida de peso sin apenas esfuerzo

Suelen ser un riesgo para la salud (asi que milagro, nada). Las dietas milagro son dietas de adelagazamiento que tienen en común la promesa de una rápida pérdida de peso sin apenas esfuerzo,

Estas dietas suelen caracterizarse por consumir alimentos escasa riqueza alimentaria y proteínica, vamos un exceso de ensaladas, carnes magras, yogures, frutas de estación y líquidos.

Por el contrario, guiarse de falsos mitos puede generar efectos indeseables, ya conocidos por todos, como el efecto rebote (que pasa en el cien por cien de los casos) y carencias alimenticias, porque la mayoría de ellas se basan en el consumo casi exclusivo de determinados alimentos y la exclusión de casi todos los demás.
Algunas muy  conocidas como la “dieta de la alcachofa” o los nuevos credos, que ya tienen sus seguidores; o la “dieta de las 8 horas”, que consiste en comer todo lo que se quiera en ese periodo de tiempo, pero quedarse en ayunas durante 16 horas; o “la dieta del tipo de sangre”, creada por Peter D’Adamo, que afirma que, dependiendo del fenotipo sanguíneo, se debe realizar un tipo de dieta u otra.

Este tipo de dietas,  puede ocasionar graves trastornos de salud en el futuro.

Ninguna de estas dietas milagro y muchas otras es efectiva a largo plazo, porque la pérdida de peso es el resultado de la reducción de líquidos, electrolitos, reservas de glucógeno y proteínas corporales, pero no de grasa.

El resultado final es, que una vez finalizado el tratamiento, se vuelvan a recuperar los kilos perdidos e incluso alguno más.

Estas dietas predisponen a graves trastornos de conducta alimentaria, como la anorexia y la bulimia, provocados, en gran medida, por el inicio de la dieta sin supervisión. A estos efectos indeseables, se suma la posibilidad de sufrir alteraciones cardiovasculares, hepáticas y renales, así como posibles alteraciones en el sueño, irritabilidad, ansiedad o depresión.

Para finalizar, insistimos en que nadie debería ponerse a dieta sin consultar con un experto. La única forma de perder peso es llevando una dieta saludable, adecuada por un experto para cada persona, y practicando ejercicio.

 

 

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