Los cuidados de la piel durante el embarazo

A lo largo de los nueve meses de gestación, la mujer se enfrenta a una serie de cambios físicos muy profundos. A partir de los dos meses de gestación, estos cambios son mucho más evidentes semana a semana.

Entre los más visibles están los que implican el aumento de peso y de volumen, lo que supone un importante desafío para la salud de la piel de la mujer.

La piel es un órgano al que no se le suele dar la importancia que necesita. Damos por hecha su buena salud y solo nos acordamos de ella cuando nos falta. Y más aún, solemos darle más relevancia por criterios estéticos que por motivos reales de salud.

No obstante, en la mayoría de las ocasiones, la estética y la salud irán de la mano y al cuidar de la salud de nuestra piel también estaremos cuidando de la buena apariencia de la misma.

Los principales problemas que padece la piel durante el embarazo están relacionados con la falta de elasticidad que provoca roturas (estrías) y un mal funcionamiento hormonal que cause manchas, decoloraciones, descamaciones, eccemas o irritaciones.

Por supuesto, la mala alimentación también está en el origen de muchas afecciones dermatológicas.

Para muchas de ellas, las maneras de prevenirlas son comunes, por lo que vamos a ver algunas de ellas:

  • Hidrátate por dentro. La correcta y suficiente hidratación es la clave de la salud de tu piel y más aún durante el embarazo. Beber agua suficiente (mínimo en torno a los dos litros al día) y de manera regular (mejor poco a poco a lo largo del día) ayudará a mantener la piel hidratada y por tanto, elástica.
  • Hidrátate por fuera. Tras el baño o la ducha, masajea tu piel con algún aceite hidratante, como el aceite de coco, haciendo especial hincapié en aquellas zonas más resecas o que estén sometidas a un estiramiento mayor, como el vientre.
  • Hidrátate también con tu dieta. Hay alimentos más ricos en agua que otros y es óptimo que tu hidratación no solo provenga del agua, sino también de legumbres, hortalizas y frutas. Los antioxidantes que encuentras en alimentos como las avellanas o el brócoli también ayudan a mantener la piel más elástica y a que pueda repararse mejor de las marcas que surja.
  • Elimina los alimentos perjudiciales. Una dieta es buena no solo cuando cuenta con la presencia de los alimentos adecuados sino cuando elimina los perjudiciales. El alcohol, además de las consabidas contraindicaciones que tiene durante el embarazo, produce deshidratación. También habrás de vigilar el exceso de sal, que también deshidrata tus células. Los azúcares procesados fomentan los depósitos de grasa que pueden salir a la dermis en forma de espinillas.
  • Haz ejercicio moderado. El esfuerzo físico supervisado médicamente hace que la sudoración limpie nuestra piel de impurezas.
  • Toma el sol con moderación. El sol es beneficioso para ti y para el feto, pero siempre en dosis moderadas, puesto que la exposición excesiva (ya sea por estar demasiado tiempo al sol o por estar bajo un sol demasiado intenso) es muy perjudicial y entraña graves riesgos para tu piel. Consulta a tu médico sobre los protectores solares apropiados para ti.
  • Prescinde del maquillaje. Aunque algunas empresas del sector procuran ofrecer productos más naturales, casi todos los tipos de maquillaje tapan los poros y además se aplican en zonas de la piel especialmente finas y vulnerables. Procura limitar su uso o eliminarlo por completo.

Una embarazada con una piel sana será, con mucha probabilidad, una embarazada saludable que está teniendo un embarazo bien llevado. La mayoría de buenos consejos para cuidar de nuestra piel en esta etapa conllevan un cuidado integral de la salud de la madre y el bebé.

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Escrito por María José Madarnás para Grupo NutriDermoVital

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