Operación bikini o  adoptar un estilo de vida más saludable.

¿Qué hacemos con las grandes obsesiones de esta época: estómago, en el caso de los hombres; tripa y trasero, en el de las mujeres? “¡Olvidarnos de ellas! El objetivo debe ser buscar una pérdida de volumen en general porque la reducción en una sola zona es uno de los grandes mitos del fitness. Por más que nos empeñemos en tonificar un punto localizado, no vamos a quemar la grasa localizada”.

En cualquier caso, y siguiendo las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), os aconsejamos realizar “50 minutos de ejercicio moderado semanales: 30-60 minutos de actividad moderada, cinco días a la semana o 20-60 minutos de vigorosa tres días. Y no sobrepasar los 300 minutos”.

La dieta obviamente juega un papel esencial en esta misión imposible de afinar nuestra silueta en un tiempo récord: “Es fundamental restringir las calorías y que las que consumamos sean de mucha calidad. Si lo hacemos y, a la vez, aumentamos el gasto de energía, lograremos perder peso de una forma gradual”, concluye.

bikini

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Así que ya lo sabes, que no te tomen el pelo. Los milagros no existen. Eso sí, siempre te quedará la opción -bastante recomendable- de aprovechar la excusa de la operación bikini para arrancar de una vez por todas y adoptar un estilo de vida más saludable.

Porque intentar perder peso sin ganar masa muscular es uno de los grandes errores que cometen aquellos que se pasan la vida luchando contra la báscula: “Es un círculo vicioso. Adelgazan sin tonificar con rutinas cardiovasculares muy intensas. A medio plazo es peor porque, al perder tamaño muscular, se ve reducida su función endocrina y ganan peso con más facilidad”.

La prueba más contundente de que esto es así la tenemos delante de nuestras propias narices. ¿Por qué a los 20 años comíamos de todo sin engordar y a partir de cierta edad cualquier cosita de nada nos hace brotar el michelín? “Porque, pasados los 30, comenzamos a perder masa muscular, que es la que tira de nuestras reservas de grasa”. Esta penosa realidad explica uno de los grandes misterios de la humanidad: ¿por qué no estoy igual si peso lo mismo? “Pues porque sus kilos de antes eran de músculo y ahora se han convertido en grasa”.