¿Por qué hago mucho deporte y no adelgazo?

 

Es la peor pesadilla de los que todavía no le han cogido el gustillo a hacer deporte y se toman las sesiones de entrenamiento como una especie de martirio al que han de someterse para conseguir adelgazar. Comprobar que la báscula no refleja la bajada de peso en la que debería traducirse nuestro sacrificio resulta desmotivador y es uno de los principales motivos que empujan a muchos a arrojar la toalla.

Por eso, en ZEN hemos recopilado la lista de posibles motivos que explican esta frustrante realidad que afecta a muchas más personas de las que cree… Incluso puede que hasta usted mismo. Lea atentamente:

NO MOVERSE LO SUFICIENTE

Los grandes palizones en el gimnasio tampoco resultan eficaces si luego nos pasamos el resto del día sentados ante el ordenador. “Hay que adoptar un estilo de vida más activo. Coger menos el coche, pasear, subir escaleras… Se vaya o no al gimnasio, lo ideal sería ejercitar el cuerpo cuatro o cinco días a la semana“, asegura Martín Giacchetta, CEO de Boutique Gym (Madrid). Para motivarnos y comprobar lo que nos movemos a lo largo del día, recomienda el uso de “dispositivos que monitoricen nuestra actividad. Yo mismo me sorprendo, a veces, de los pocos pasos que he dado durante la jornada. ¡Hay que moverse!“.

NO DESCANSAR

Machacarse a entrenar no sirve de nada si dormimos poco o mal. Según un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Bristol (Inglaterra) y el Colegio Médico Weill Cornell (Qatar), una carencia de sueño diaria de media hora puede aumentar el riesgo de padecer diabetes y obesidad. ¿Por qué? Porque hace que se incrementen los niveles de glucosa e insulina en la sangre. Así que si quiere que su metabolismo trabaje al 100% de sus posibilidades no le queda otra: tiene que dormir ocho horas cada noche.

ENTRENAR SIEMPRE IGUAL

Realizar ejercicio cardiovascular (correr, nadar, montar en bici…) es fundamental para quemar calorías pero si no variamos las rutinas, “nuestro cuerpo se acabará acostumbrando, éstas dejarán de ser eficaces y no conseguiremos alcanzar nuestros objetivos“. afirma Giacchetta. Para evitar el estancamiento, el entrenador personal de las celebridades aconseja “introducir cambios de ritmo, tiempo y velocidad que nos obliguen a salir de nuestra zona de confort”.

NO HACER PESAS

Al no trabajar con peso, no mejoramos nuestra masa muscular, que va a ser “el mayor motor para el aumento de gasto calórico”. Por eso, a veces, resulta hasta “más importante que el ejercicio cardiovascular“, asevera Giacchetta.

COMER MAL

Hacer deporte no adelgaza por sí solo “si no se acompaña de una dieta equilibrada”, asegura Carola Prato, entrenadora personal y consultora de bienestar. Es más, hacer ejercicio suele “aumentar el apetito”. Sin embargo, quemar calorías en el gimnasio no es un pasaporte para “comérselo todo”, añade.

Lo que, de verdad, nos ayuda a perder peso es cuidar la alimentación: “En una hora de ejercicio moderado se pueden quemar unas 600 calorías, muchas menos de las que nos metemos en cualquier plato a la hora de comer. Nuestro gran aliado es el control en la mesa“.

NO SER REALISTA

“Sucede en el 99% de los casos. Estamos acostumbrados a la inmediatez y eso no se puede aplicar a todos los ámbitos de la vida. ¡No todo el mundo puede hacer lo de Javier Cid y conseguir un cuerpo 10 en 100 días!”, exclama Giacchetta.

PESARSE EN LA BÁSCULA

Al empezar a hacer deporte, “ganaremos masa muscular y ésta pesa más que la grasa“, afirma Carola Prato. En lugar de estar pendiente de la balanza, es mejor “hacer caso al espejo, fijarse en cómo sienta la ropa y medir la masa magra“, aconseja el CEO de Boutique Gym.

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