DESMONTANDO BULOS Y FALSAS TEORÍAS en los FOTO-PROTECTORES

Todos los foto-protectores son iguales (Falso)

Entre los diferentes productos para protegernos del sol hay diferencias en cuanto a:

  • Fotoestabilidad: no es suficiente con que el producto de fotoprotección contenga filtros, si no que estos deben ser lo más estables posible bajo la acción de la radiación solar.
  • Fotoprotección: Hay productos que solo protegen frente a la radiación ultravioleta B (UVB), mientras que otros incorporan filtros frente al UVA, el infrarrojo A o la luz visible.
  • Remanencia: es la adherencia del producto a la piel.
  • Texturas: constituyen una diferencia fundamental ya que aunque los filtros son importantísimos, el mejor solar es que se utiliza, y el uso depende en gran medida de que la textura del producto se adapte a nuestros gustos y preferencias.

 

El factor de protección (SPF) indica el tiempo de protección (Falso)

El SPF refleja cuantas veces más podemos estar expuestos al sol, para producir el mismo efecto de eritema o enrojecimiento, que si no hubiéramos aplicado el protector solar.

Es decir, si el primer día que nos ponemos al sol aguantamos 10 minutos sin quemarnos, con un protector solar del 30, podríamos aguantar 30 veces más. Este índice se refiere sólo a la protección frente a los rayos UVB.

Existen protectores que bloquean el 100% de la radiación (Falso)

Ningún fotoprotector bloquea el 100% de las radiaciones, ni siquiera mezclando diferentes filtros lograremos bloquear la radiación por completo.

 

Dos cremas protectoras suman su actividad (Falso)

Si aplicamos un producto con SPF 20 y otro con SPF 30 no lograremos protegernos el equivalente a un producto con SPF 50.

Solo conseguiremos la protección que nos confiere el producto con un SPF mayor.

Si me aplico protector solar, no me pongo moreno (Falso)

No existe la protección 100%, por lo que siempre habrá una cantidad de radiación solar que nos incida en la piel y que active el sistema de protección natural del cuerpo, la producción de melanina.

Estar moreno significa que nuestra piel está siendo agredida por la radiación solar y está fabricando melanina para intentar protegerse, por lo que cualquier grado de bronceado indica que se ha producido daño solar y no es un buen signo.

 

Con una aplicación diaria de factor de protección es suficiente (Falso)

La permanencia en la piel de un solar es como máximo de 2 horas. Por ello, es necesario reaplicarse la crema cada 2h.

Al igual que tras baños de más de 20 minutos, si existe una sudoración excesiva o si ha habido fricción en la zona como al jugar con la arena, secarse con la toalla, etc.

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La piel morena (o raza negra de color) no se quema y no necesita aplicar protector (Falso)

La población con los fototipos más altos – raza negra, tienen una mayor facilidad para broncearse y una mayor cantidad de melanina del tipo “Eumelanina” que tiene un tono más oscuro.

Es cierto que se queman con menor facilidad, pero eso no quiere decir que su piel no sufra los efectos dañinos del sol. La radiación solar produce daños en todos los tipos de piel.

 

En invierno y los días nublados no es necesario aplicar un protector solar (Falso)

La radiación solar atraviesa las nubes, por lo que actúa, aunque no tengamos la sensación de calor. 

Si queremos protegernos bien del sol también debemos aplicar protección en las zonas expuestas también cuando está nublado y en invierno.

Consejos para protegerse del Sol

    • 1) Proteja su piel, y en especial la de los niños, con fotoprotectores y ropa adecuada siempre que realice actividades al aire libre incluso en días nublados
  • El riesgo de quemadura solar en días nublados podría ser incluso mayor, ya que no tenemos percepción del calor, y podríamos exponernos más tiempo al Sol.
  • En pieles sensibles se recomienda elegir fotoprotectores sin conservantes, colorantes o perfumes, pues podrían dar lugar a fenómenos de alergia.
  • Aplique el fotoprotector al menos media hora antes de exponerse al Sol

De esta forma será absorbido por la piel y podrá ejercer sus efectos con el máximo de eficacia posible. Utilice una cantidad suficiente y no olvide zonas especiales como orejas, labios o los empeines de los pies.

  • No olvide proteger también sus ojos frente a la radiación solar
    Las gafas deben disponer de cristales homologados que reflejen la radiación ultravioleta.
  • Evite exponer al Sol a los niños menores de 3 años

Su piel es especialmente sensible a las radiaciones y los efectos perjudiciales se acumulan, por lo que los riesgos a largo plazo se incrementan en caso de  haber sufrido quemaduras en la infancia.

  •  En el caso de los niños se aconseja utilizar un fotoprotector específico para su edad.
  • Aplíquese el fotoprotector de forma periódica

Es necesario hacerlo al menos cada dos horas y después de cada baño. Este tiempo podría ser menor en determinadas personas, como los niños, que suelen tener mayor actividad física y pasan más tiempo en el agua.

  • Evite actividades de riesgo, como la exposición al Sol en las horas centrales del día o quedarse dormido al Sol

Durante las horas centrales del día, entre las 12.00 y las 16:00 horas, es cuando la incidencia de radiaciones solares es mayor.

  • Indique a su dermatólogo y/o farmacéutico los medicamentos que habitualmente utilice

Algunos medicamentos pueden presentar riesgos asociados a la exposición solar, al provocar una posible reacción de fotosensibilidad.

  • Una vez abierto, no conserve el foto-protector de un año para otro

La utilización de foto-protectores en ambientes extremos de temperatura y humedad puede alterar sus propiedades, por lo que se recomienda no conservar un foto-protector abierto de un año para otro.

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