¿Cómo controlar el consumo de sal? 

Seguramente habrás escuchado que el exceso de sal no es bueno, pero lo cierto es que su falta tampoco lo es.  

La sal es necesaria para el correcto funcionamiento del corazón, los músculos y los riñones. Además si se consume moderadamente, mantiene los niveles adecuados de potasio que se necesitan al día. 

Aunque no existe una cantidad diaria recomendada, en este artículo te enseñamos todo lo que debes saber sobre la sal y algunos consejos para moderar su consumo. ¡No te despegues! 

  1. Elige la sal yodada

Existen diversos tipos de sal y se clasifican según su procedencia: 

Sal de roca: se encuentra en depósitos subterráneos de la tierra. 

-Sal marina: a diferencia de la sal de roca, ésta contiene un 34% de cloruro sódico.  

Es preferible utilizar este tipo de sal porque su sabor es más intenso, por lo tanto, necesitarás menos cantidad para salar y estaría consumiendo menos sodio. 

-Sal fina: esta sal es la más usada y la encontrarás en todos los mercados. Si es marina se disolverá fácil, si es de roca no tanto. 

-Sal gorda: se le llama así porque sus cristales son más gruesos. Se utiliza para platos en específicos (pescados al horno o para verduras a la brasa). 

-Sal dietética: al contener un 50% de cloruro sódico y cloruro potásico, la hace ideal para los hipertensos. Su sabor es igual al de la sal común, pero rebajada a la mitad. 

Sin embargo, la sal yodada es la mejor. La falta de yodo en el organismo es una de las causas de la inflamación de la glándula tiroides, causante del hipotiroidismo (bocio). 

  1. Sazona con medidas

Ciertamente, el gusto por la sal es algo que se adquiere con el paso de los años, no es una condición innata. 

Volverse adicto a la sal es muy fácil, ya que al acostumbrar tus papilas gustativas, tu umbral se elevará y cada vez necesitarás más para satisfacerlo. 

Si al contrario, reduces los niveles de sal, pronto te acostumbrarás y verás que el sabor de los alimentos es mucho más delicioso. 

Si bien es cierto que la sal es perjudicial para muchas personas, existen muchas otras que pueden consumir sal libremente sin ocasionarles ningún problema.  

No obstante, el sazonar con medidas es de suma importancia para ambos tipos de personas. No hay razón para eliminarla, pero si es necesario reducir sus cantidades. 

  1. Elabora un menú sano, pero sabroso

Como ya lo habíamos mencionado, la falta de sal puede ser tan perjudicial como su exceso. 

Si estás acostumbrado a comer con sal, al principio puede resultarte difícil, pero con estas pautas lo lograrás sin sacrificios: 

  • Usar hierbas y especias: la pimienta, albahaca, curri,  ajo y/o cebolla en polvo, romero, etc. Le darán sabor a tus comidas, manteniendo el sabor original del alimento. 

Y lo mejor: ¡Sin aportar ni una sola caloría! 

  • Elimina las salsas procesadas: si bien son deliciosas, son productos altamente procesados.  

La salsa de tomate, la mostaza y la mayonesa contienen aproximadamente 1500 mg de sodio por cada 100 gramos, ¡Una barbaridad! 

  • Reduce carnes procesadas: aunque sean muy fáciles y prácticas para hacer, contienen cerca de 5000 mg de sodio por cada 100 gramos. 

Las carnes, los ahumados, pescados en lata como el atún, los famosos “nuggets” de pollo, son extremadamente altos en sodio y no son una buena opción. 

  • Consume más vegetales: los vegetales y también las frutas, son muy bajos en sal, pero altísimos en vitaminas, antioxidantes y fibras. 
  • Consume quesos (moderadamente): muchos aquí son seguramente, amantes de los quesos.  

Pero por desgracia, los quesos además de tener un alto contenido en grasas, tienen sodio en abundancia.  

¿Por qué debo moderar su consumo? 

La sal afecta a la tensión. Cuando alguien es sensible a la sal, le resulta imposible eliminar el exceso de sodio a través de la orina. 

Cuando se produce esa sobrecarga, el volumen de la sangre aumenta, lo que conlleva al aumento de la presión arterial. 

Si tu tensión arterial aumenta, las posibilidades de que sufras un ataque al corazón también aumentarán. Así como también los ataques cerebrales, embolias y enfermedades del riñón. 

Si eres hipertenso, es recomendable que sales ligeramente tus alimentos, con uno o dos gramos de sal al día y seguir estas formas naturales para bajar la presión arterial de Nutrición Sin Más. 

No obstante, si dejas de consumir sal (la cual pierdes a través del sudor, orina, lágrimas y heces), podrías ocasionar una falta de sodio en tu organismo. 

Todo en exceso resulta perjudicial para tu salud, encuentra un equilibrio y no te prives de darle el sabor que te encanta a tus comidas. ¡El consumo moderado es la clave! 

 Autora del Post:

Edith Gómez
Editora – gananci.com

 https://www.linkedin.com/in/edithgomezbenitez

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