La prevención y el tratamiento de las grietas durante la lactancia

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la lactancia materna exclusiva hasta los seis meses de edad del bebé, por ser la leche de la madre el mejor alimento posible que el niño puede recibir.

Hay muchas causas culturales y socioeconómicas por las que la lactancia no está tan extendida como debería, entre ellas las dificultades para seguir amamantando al bebé cuando la madre se reincorpora a su empleo. Además, muchas mujeres desconocen las verdaderas ventajas de la lactancia o cómo prolongarla una vez vuelven a desempeñar sus trabajos.

Entre otras causas están las relacionadas con la incomodidad que dar el pecho puede ocasionar a la madre. Y entre estas ocupan un lugar preferente las tan temidas grietas en el seno.

Consecuencias de la aparición de grietas en el pecho.

La piel del pezón es especialmente delicada y se agrieta con facilidad, sobre todo si la técnica de sujeción y succión del bebé no es la correcta o si la piel está reseca.

Las estrías son muy dolorosas para la madre, por lo que su presencia provoca que la madre sienta un rechazo al acto de amamantar. Esto perjudica el vínculo afectivo que debe darse entre la madre y el bebé, ya que ese momento íntimo que debería ser compartido por madre e hijo se convierte en algo que la madre identifica como indeseable.

A nivel físico es doloroso y a nivel emocional es muy frustrante para la mujer. Esta sensación se traslada al bebé y finalmente el lactante no solo estará peor alimentado sino más estresado y será más vulnerable a las enfermedades además de que descansará y dormirá peor.

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Consejos para evitar la aparición de grietas.

Hay que prevenir la aparición de las grietas hidratando la piel del pecho ya desde la etapa del embarazo.También hay que evitar cualquier producto astringente, para que la piel del seno se mantenga tersa y elástica y evitar así la sequedad.

  • Comienza a amamantar con el pecho sano.

Si tienes grietas en un pecho, comienza a alimentar al bebé con aquel en el que no las tengas, porque al principio el hambre le hará succionar con más fuerza. Así evitarás problemas aún más serios que las grietas, como una congestión del pecho o una mastitis.

  • Usa tu propia leche como cicatrizante.

La leche materna tiene cualidades cicatrizantes y antibacterianas por lo que aplicarla sobre una grieta y dejarla secar es un buen modo de curar las grietas cuando estas aparezcan.

  • Corrige la postura del bebé.

Una postura incorrecta suele ser lo que provoca la mayoría de las grietas, por lo que poner al bebé en la postura adecuada es el mejor método de prevención. La comodidad tanto de la madre como del lactante serán los mejores indicadores respecto a la postura ideal.

  • Cambia la posición para dar el pecho al lactante.

Cada mujer prefiere unas posturas sobre otras. Es adecuado que vayas probando las distintas posiciones para amamantar y encuentres la que te resulta más cómoda. También es un modo de que el bebé varíe y se acostumbre a más de una postura diferente.

Aunque tomes precauciones, es posible que las grietas aparezcan, sobre todo al comienzo de la lactancia, hasta que te acostumbras y el bebé aprende a asirse al pecho del modo correcto.

Siguiendo estos consejos curarás las grietas y disfrutarás mejor de la lactancia. Y, por supuesto, si el problema persiste consulta a tu médico. Las grietas no deben convertirse en un problema que impida una lactancia exitosa.

Autora; maria-jose

María José Madarnás

Editor – maternidadfacil.com 

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