“shinrin-yoku” «baños de bosque», lo último en salud

La «reconexión» de los urbanitas con la naturaleza mediante la práctica hortícola genera efectos terapéuticos gracias al acercamiento a la misma, sus aromas, paisajes y experiencias perdidas en las ciudades, según el autor del libro “Conéctate con la naturaleza”, Javier Herreros Lamas. Informa Isabel Martínez Pita/Efe.

Este ingeniero técnico agrícola habló con EFE para explicar cómo, desde su Finca Azaroa, en la localidad de Pinos del Valle, en Granada, organiza talleres de terapia y “baños de bosque” para acercar a las personas a disfrutar de la naturaleza y sanar problemas derivados del mundanal ruido.

“Nuestros sentidos son los que nos unen a la naturaleza. La naturaleza siente, y nosotros también sentimos y, si somos capaces de vibrar en la misma frecuencia, seremos capaces de tener sensibilidad para poder empezar el trabajo”, es el principio de Herreros Lamas, autor de “Conéctate con la naturaleza. Terapia hortícola y baños de bosque”.

“Las actividades que se están proponiendo en un huerto están encaminadas a trabajar tanto a nivel físico como mental, emocional o social, situaciones que limitan el bienestar y que, a través de esta terapia, se tratan de romper”, ha explicado el experto.

La simple recolección de un fruto nos puede permitir trabajar en el desarrollo de los distintos grados de sensibilidad, porque no es lo mismo trabajar recolectando fresas, por el grado de sensibilidad que se necesita para este trabajo, que el grado de sensibilidad que se necesita para recoger patatas o judías verdes, ha indicado.

Estas actividades se están empezando a emplear en hospitales, centros de personas mayores o con personas con algún tipo de discapacidad, en las que se obtienen resultados muy satisfactorios, sobre todo cuando se trabaja conjuntamente con otras terapias.

Los “baños de bosque”, ha señalado Herreros, “son paseos terapéuticos realizados en un entorno natural, normalmente por bosques. No se trata de hacer senderismo o rutas deportivas; lo que procuramos es poner en funcionamiento de forma natural todos los sentidos que poseemos”.

El objetivo de estos “baños” es “ir copiando el bosque con nuestros ojos mientras paseamos y al mismo tiempo nos vamos separando de esa rutina que hace que no podamos ver lo que tenemos más cerca o no nos fijemos demasiado en los pequeños detalles del momento”.

Nos damos tiempo para sentir, por ejemplo, a tomar conciencia de nuestra propia respiración, movimientos donde vamos notando “cómo la mente poco a poco se va calmando y se va desbloqueando, y tiene un repercusión directa que provoca un sentimiento de alegría, muchas veces a nivel intuitivo”, ha asegurado.

La consecuencia de estos ejercicios es que disminuye la frecuencia cardíaca, regulariza la presión arterial y el estado nervioso, así como disminuye la depresión y los estados de ansiedad.

Japón fue el primer país que inició esta actividad como una fórmula terapéutica y donde se adoptó el término de “shinrin-yoku”, cuya expresión significa “caminar por la naturaleza con los cinco sentidos”, lo que permite estar más saludables, creativos y felices.

El país nipón tiene circuitos ya establecidos para utilizar cada una de las terapias, dirigidas al sistema nervioso, al estado físico y a la ansiedad, y en cada una de ellas existen guías que dirigen las actividades terapéuticas para una población que está muy urbanizada, con el fin de mejorar la salud y, al mismo tiempo, la conservación del medioambiente.

“Esos lugares hay que protegerlos, cuidarlos, mantenerlos, mejorarlos. Lo que estamos haciendo es trabajar con todo lo que el bosque nos puede ofrecer, los sonidos, la luz, el color y, sobre todo, con los aromas del bosque, toda la estimulación sensorial que utilizamos como efecto terapéutico”.

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